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Río Guadalquivir: curiosidades de Sevilla

Lo que todos estudiamos en el colegio sobre un río tan importante de España como es el río Guadalquivir es dónde nace, tipo de caudal, sus afluentes principales y dónde desemboca. Algunos, tal vez por cercanía, porque nos guste la geografía o simplemente por tener buena memoria, lo seguimos recordando toda la vida. Pero ¿hay algo más que contar sobre el río Guadalquivir? ¿sabes cómo se formó? ¿fue siempre un río?

Y por otro lado, ¿sabías que Sevilla fue una isla?

Todas estas dudas y muchas más las vamos a intentar aclarar en este artículo.

Río Guadalquivir

 

Río Guadalquivir

Los datos básicos que mencionábamos, por si alguno quiere refrescarlo y le falla la memoria son que el río Guadalquivir nace en Sierra de Cazorla, Segura y las Villas, en Jaén, que pasa por las provincias de Córdoba y Sevilla y desemboca en el Océano Atlántico a través de Sanlúcar de Barrameda, Cádiz. Sus principales afluentes son el río Genil (afluente más largo de España), río Corbones, el río Guadajoz, el río Guadalbullón, el río Guadaíra y el río Guadiana Menor.

En los últimos tiempos se debate entre la situación en la que quedaría la ciudad de Sevilla si el nivel del mar ascendiera debido al calentamiento global. Y aunque parezca mentira y, Sevilla sea una ciudad de interior y se sitúe a 70 kilómetros de la costa, fue una ciudad que emergió del agua hace tan solo 30 siglos.

A continuación os contamos un poco más sobre el origen del río Betis, como era llamado antiguamente.

La Depresión Bética

La Depresión Bética es una depresión entre los Sistemas Béticos del sur y el macizo Ibérico de Sierra Morena que se elevaron en un plegamiento de hace más de 5 millones de años.

Entre estas dos placas que se formaron entraba un brazo de mar que comunicaba el Atlántico y el Mediterráneo, se conocía como el Estrecho Bético, y se iría uniendo poco a poco por la sedimentación en su lado este del Mediterráneo. El resto de la depresión Bética, recibía agua de los ríos desde el norte y el sur, formó el cauce y valle del Guadalquivir, y su desembocadura en el Atlántico.

 

El Golfo Tartésico

Hace 6.000 años, después del el último ascenso del nivel del mar, el río Guadalquivir desembocaba en el Golfo Tartésico. El mar cubría el actual Bajo Guadalquivir, incluyendo el lugar donde se establecería la ciudad de Sevilla.

El Golfo, de unos 60km de ancho, se extendía hacia el interior más de 100Km considerando la línea actual de costa. Se estrechaba a la altura de Coria del Río y Dos Hermanas, el «Estrecho de Caura», y se prolongaba al norte entre los terrenos más elevados del Aljarafe y los Alcores, que formaban parte del litoral.

Río Guadalquivir

 

Hispalis y río Guadalquivir

Lacus Ligustinus

Por la sedimentación en el Estrecho de Caura, se fueron formando islas de arena que se organizaron en un nuevo delta y desembocadura del río, aislando del mar el norte del Golfo Tartésico, que se incorporaría al régimen del Guadalquivir alrededor del siglo X a.C., dando lugar al llamado Lacus Ligustinus o Ligur.

Por el gran arrastre del río y la sedimentación, fueron emergiendo terrenos donde se construyó la Spal o Ispal tartésica del siglo VIII a.C., en una isla unos 10km al norte de Caura.

En el siglo III a.C., a unos 8km al norte de Spal, se fundó la primera ciudad de Hispania en una zona alta del Aljarafe, Itálica, cuna de dos grandes emperadores romanos, Adriano y Trajano.

Río Guadalquivir

Hispalis

El nombre de Spal o Ispal se latinizaría «Hispalis», ya en tierra firme sobre una pequeña península de las terrazas fluviales.

Itálica era más elitista y residencial, Hispalis más comercial y puerto intermedio entre Gades y Corduba, capital de la Bética. La ciudad iría cobrando cada vez más importancia gracias a su puerto y a la industria y comercio que se generó con la minería y los productos de la vega del Guadalquivir, especialmente el apreciado aceite.

El Lago Ligustinus continuaba su transformación por la colmatación, surgiendo terrenos arenosos y pantanosos, que irían acotando y estrechando el cauce del río.

Los restos de estas ciudades y poblaciones, Spal e Hispalis, se encuentran debajo de las edificaciones de la zona más elevada del casco histórico de Sevilla. Pero el cauce del río se localizaba entonces más al este. El puerto romano se encontraba en el centro de la ciudad amurallada almohade, casco histórico que ha llegado hasta nosotros, constatado en diferentes excavaciones y obras realizadas en la ciudad.

La evolución del extenso Golfo Tartésico hasta transformarse en las marismas del Guadalquivir, duraría miles de años. 

Con el viento y el arrastre de las mareas, se fue formando una barrera litoral de arena y de islas. Al confluir completarían la línea de costa actual, la barra que prolonga Arenas Gordas y separa las marismas de Doñana del mar

 

Reconquista de Sevilla

La Reconquista de Sevilla por Fernando III en el siglo XIII, se consiguió gracias a la navegabilidad del río y a la flota reclutada y reclamada por el rey. Derrotaron a las naves árabes, y rompieron las cadenas que cerraban el río. De esta forma, se completó el cerco de la ciudad, impidiendo su abastecimiento desde la orilla derecha y las fortificaciones de Triana, y obligó al caid Axataf a rendirse tras quince meses de asedio.

Tras el Descubrimiento de América,  los navegantes Elcano y Magallanes partieron de la ciudad en 1519 para la primera vuelta al mundo. Era el siglo de mayor esplendor del puerto de Sevilla por el monopolio del comercio con el nuevo mundo, que motivó su transformación en la mayor ciudad de España, y una de las ciudades más influyentes y principales de la época.

Pero la navegación en el Guadalquivir comenzó a ser lenta, penosa y peligrosa para los grandes navíos que venían cargados de América, y en ocasiones precisaban remolque desde tierra.

Entonces se incluyó a Cádiz como puerto en 1680, centralizando ya todas las operaciones en el Puerto de Cádiz hasta 1790.

El hundimiento económico posterior de Sevilla en el siglo XVIII, y su despreocupación por el río, llegaron a comprometer seriamente la navegación y motivó el mayor declive del puerto.

Navegar por el Guadalquivir

Finalizando ya el siglo XVIII, e influenciado por las continuas inundaciones de Sevilla, se realizó la primera cortas del río, que mejoraron la evacuación en las crecidas, restituyeron la navegación y acortaron el recorrido del río. Ya en el siglo XX, la Corta de Tablada en el entorno de Sevilla y su nuevo puerto, permitieron que Sevilla recuperara su importancia marítima.

Actualmente, eliminados los principales meandros, se siguen necesitando dragados periódicos para preservar la navegación. El río está incluido en la Red Europea de Vías Navegables, de 90km de trayecto desde Chipiona a la Esclusa del Puerto de Sevilla, que permite hacer el recorrido a barcos de gran tonelaje en 5h.

Hoy día la ciudad de Sevilla y el río Guadalquivir comparten popularidad entre los visitantes, ya que la historia de una sin la del otro no tendría sentido.

Esperamos que os haya gustado saber un poco más de esta ciudad llena de historia, y os invitamos a seguir leyendo curiosidades en nuestra web.

 

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